La sumisa, mi vida de entrega total
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Tríos / Orgías

La sumisa, mi vida de entrega total

Anónimo
5/7/2026
8 min de lectura
"La sumisa, mi vida de entrega total" Soy Lilyana, una joven de 18 años que siempre se consideró sumisa a naturaleza. Desde muy pequeña sentía ese deseo, esa curiosidad por experimentar prácticas más intensas y explorar la esfera BDSM. En secreto, me gustaba ver videos de dominación y submisión sexual. Esa visión de control total entre un amo y su sumisa me ponía como loca. Me describiré , soy una chica delgada tengo una cara de niña y un cuerpo de mujer aunque delgada soy voluptusa tengo unas tetas generosas y un gran trasero. Mi primer amor fue mi novio Alex. Él era muy inocente y no entendió mis deseos más allá del sexo convencional. Intenté explicarle que quería que él tuviera el control, pero se tomó todo como un juego. Jamás llegué a alcanzar el orgasmo con él, me sentía aburrida y frustrada. Pero el nunca supo cómo tocar mi cuerpo con destreza ni qué posiciones eran ideales para llevarme al clímax. Yo me sentía aburrida, frustrada y culpable por no poder disfrutar a su lado. Todo cambió cuando conocí a Camilo, un hombre maduro de 35 años. Lo vi en un bar y su mirada penetrante me hizo sentir como si leyera mis pensamientos más íntimos. Entendía mis sueños, mis fantasías. Fue como si se hubiera propuesto seducirme sin piedad. Era un hombre maduro, seguro de sí mismo y con esa aura seductora que envuelve a los verdaderos predadores. Me observó durante horas, como un cazador que acecha a su presa. Sentí un cosquilleo en mi piel, una sensación de excitación que nunca antes había experimentado. Camilo se acercó a mí con una sonrisa seductora y me tomó por la mano. "Te he estado observando, Sofía", me susurró al oído. "Sé que tienes un deseo ardiente, que te encanta el sexo duro salvaje, sentirte poseída, pero nunca has encontrado alguien que te satisfaga como mereces". Me miró intensamente con sus ojos oscuros y penetrantes y se marcho me dejo con esa inquietud en mi mente. En ese momento sentí una corriente eléctrica recorrer mi cuerpo. Camilo sabía exactamente cómo seducirme, con un toque de autoridad y confianza en sí mismo que me dejaba sin aliento. Me hizo perder la razón. Lo busque y le hable Camilo me llevó a un lugar apartado para hablar conmigo. Me dijo que había descubierto mis secretos más profundos y que estaba dispuesto a satisfacerlos... le pregunte directamente que quería conmigo y me respondió. "Quiero ser tu amo", me propuso. "Te voy a enseñar todo lo que deseas, te haré disfrutar como nunca has hecho antes". Yo estaba emocionada y asustada al mismo tiempo, pero no pude negarme. Así comenzamos nuestra relación de amo y sumisa. Establecimos límites claros, firmamos un contrato para asegurarnos de entender correctamente los protocolos del BDSM, establecimos limites y una palabra de seguridad. Fue una experiencia liberadora y excitante al mismo tiempo. Después de sellar ese pacto, nos fuimos a un apartamento privado que Camilo tenía cerca del club. Allí, por fin, tuvimos sexo. Fue una experiencia intensa y desconocida para mí. Me sentía emocionada, casi eufórica al entregarme completamente a él. Camilo me hizo sentir cosas que nunca antes había experimentado. Empecé a perder la razón cuando Camilo comenzó a jugar con mi cuerpo. Su boca y lengua exploraban cada curva de mi piel con un toque experto. Me hacía sentir cosas que nunca había experimentado antes. Mi cuca se inundaba de humedad al escuchar sus sugerencias. "Quiero verte completamente desnuda, Lilyana", me ordenó mientras su mano viajaba por mi cuerpo, acariciando mis pechos, mis costillas, hasta llegar a mi entrepierna. "Te voy a hacer sentir cosas que nunca has vivido". La primera vez, me pidió que me arrodillara frente a él mientras deshacía mi ropa lentamente. Notaba su mirada obsesionada con cada parte de mi cuerpo que iba revelando. Mi corazón latía con fuerza y sentí un temor mezclado con excitación. "Abre tu boca, Lilyana", me ordenó Camilo mientras sacaba su verga gruesa de unos 20 centímetros. "Voy a llenarte hasta el tope". Su miembro caliente se coló en mis labios y comenzó a penetrarme lentamente. Sentía su longitud y grosor invadiendo cada centímetro de mi cavidad. Era un placer intenso, pero también doloroso al principio. Camilo me guiaba con sus manos en mi cabeza para que tomara ritmo. Mientras él se movía dentro de mí, me ordeno que me masturbara mientras tanto pero que no se me ocurriera correrme, yo pasaba la mano por mi clítoris y jugueteando con mis pezones, comencé a sentir una oleada de placer nunca experimentado antes. Era como un fuego que crecía en mi interior y me llevaba al borde del éxtasis. "Me gusta verte tan perdida en el placer pero no puedes correrte sin que yo te lo ordebe", me susurró Camilo entre gemidos mientras continuaba su ritmo firme pero lento. "Soy tu amo ahora, Lilyana". Sentí un remordimiento por Alex, mi exnovio, quien no había podido darme lo que realmente anhelaba. Pero al mismo tiempo, nunca me había divertido y disfrutado tanto como en ese momento con Camilo. La penetración continuó durante horas, cambiando entre diferentes posiciones y juegos eróticos. Él me tomaba por las caderas mientras se sentaba en una silla, o me mantenía contra la pared al estilo 69. Cada entrada de su verga era como un abismo que me llenaba hasta el tope. El climax de ese momento llego cuando después de mucho tiempo de penetración me cogió en 4 me amarro las manos a la espalda me daba nalgadas, con mucha fuerza y con la otra mano me ahorcaba yo sentía el climax pero no me podía venir mi amo me lo ordeno, pero en ese momento me dijo córrete y me vine Camilo me hizo correr una y otra vez, poniéndome sus manos y boca en lugares prohibidos, no podía evitar gritar y gemir de placer. Era un mundo nuevo para mí y estaba dispuesta a sumergirme por completo en este universo de lujuria. Cuando, llegué al clímax más intenso de mi vida. Mi cuerpo se convulsionó mientras un torrente de orgasmos me recorría desde la base del cuello hasta mis pies. Sentí que Camilo también alcanzaba su propia satisfacción dentro de mí, derramando su semilla caliente en mi útero. Después, nos fundimos en un abrazo tembloroso y sudoroso. Me explico todo lo del after care y me cuido. Él me dijo que había sido la mejor sumisa que había tenido, y yo lo creí con todo mi corazón. Había encontrado mi lugar en este mundo de BDSM y no pensaba volver atrás. Esa noche fue el comienzo de una nueva vida para mí, plena de placeres y aventuras que nunca imaginé podrían existir. Con Camilo como mi amo, estaba lista para explorar todos los rincones de la lujuria sin límites. Y eso es exactamente lo que hicimos durante los meses siguientes. En cada encuentro, él me mostraba nuevas formas de placer y control. Me hacía probar su leche mientras aún se retiraba de mí, o me penetraba con un tercer miembro delgado en mi culo al mismo tiempo que su verga gruesa llenaba mi vagína. Era como estar en un paraíso sexual sin fin. Mi cuerpo estaba acostumbrado a los juegos más extremos y requería cada vez más estimulación para alcanzar el orgasmo. Camilo se aseguraba de satisfacerme, y a menudo incluso lograba dos o tres climaxes seguidos antes de dejarme descansar. En las noches, nos reuníamos en una mesa redonda con otros amos y sus sumisas, formando un club secreto. Allí, compartíamos nuestras fantasías más profundas y explorábamos la esfera BDSM colectivamente bajo el control de los amos. Fue una experiencia liberadora y excitante. Mi vida se convirtió en una fiesta constante de sexo y lujuria, sin restricciones ni tabúes. Con Camilo como mi guía y amo, me sentí completa y realizada por primera vez en mi vida. Así es la historia de mi transformación en sumisa total bajo el control absoluto de mi amo. Fue un recorrido inolvidable que me llevó a un nivel de placer y satisfacción nunca imaginado antes y todo comenzó en esa noche. A día de hoy, siete años después, soy una sumisa completa y leal a mi amo. Nuestro vínculo es más allá del sexo, aunque éste sigue siendo un componente fundamental en nuestra relación. Me siento muy afortunada por haberlo encontrado y por haberme abierto a estas prácticas que me han llevado al nirvana de la satisfacción. Cuando pienso en todo lo que he vivido gracias a Camilo, me emociona imaginar qué nuevas experiencias nos esperan juntos. Su deseo por mí es insaciable y eso es precisamente lo que me llena de pasión y anhelo día a día. Les puedo contar mas experiencias si así lo desean.
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Escrito por Anónimo

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