Título: "La pasión prohibida en la casa del marido"
Categoría: infidelidad
Soy una chica joven, de 21 años, casada con un hombre de 45 que se había vuelto a casar después de divorciarse. Tenía un hijo de ese primer matrimonio, una chico de 18 años llamado Lian. Cuando nos mudamos juntos, todo parecía ir bien, pero pronto descubrí que mi nueva relación no era tan sencilla.
Luego de varios meses sin trabajo, su hijo decidió volver a vivir con su padre en este caso con nosotros para buscar empleo y recuperar sus ahorros. Al principio, la tensión en la casa fue palpable. Mi esposo salía cada mañana a las 5:00 AM y no volvía hasta bien entrada la noche. Me quedaba sola con su hijo, él buscando trabajo y yo intentando mantener la casa en orden.
Era una situación extraña para mí, porque siempre había sido una niña consentida por sus padres y ahora tenía que aprender a cuidarme sola. Además, su hijo era tres años menor que yo, lo que no me hacía sentir como una madrastra más que una compañera de cuarto. Sin embargo, la proximidad forzosa comenzó a alterar mis sentimientos hacia él.
Las primeras semanas pasaron sin incidentes, pero poco a poco comencé a notar cambios en mi cuerpo y mentalidad. Me sentía excitada al verlo desvestido, caminando desnudo por la casa mientras yo me vestía para organizar, pero sus piernas largas y musculosas me parecían irresistibles.
Una noche, después de una fiesta en el barrio, volvimos a casa borrachos. Me sentó en su regazo mientras esperaba que se me pasara la resaca. Con las manos sobre su pecho, sentí sus pectorales duros bajo mis dedos y noté que mi cuerpo reaccionaba con una excitación indomable. Sin pensarlo mucho, comenzamos a besarnos apasionadamente, nuestras lenguas enredadas mientras nos quitábamos la ropa.
Nuestro sexo fue salvaje e intensamente erótico esa primera noche. Me arrodillé frente a él y le di una gran felación, rodeando su verga con mis labios mientras se acercaba al clímax. Cuando estuvo listo, lo hice sentarse en la alfombra del salón y me monté sobre él, sintiendo cómo mi cuca rozaba su polla antes de penetrarme profundamente.
Esa noche nos dimos placer en varias posiciones diferentes, cada una más apasionada que la anterior. Me encantó sentirlo dentro de mí, sus movimientos bruscos y desesperados mientras ambos llegábamos al orgasmo. Cuando terminamos, nos sentamos en el suelo, jadeantes y satisfechos, sin decir palabra.
Pero esa primera vez no fue el único encuentro prohibido que tuvimos en la casa de mi esposo. En las siguientes semanas, nuestro deseo por el otro solo aumentó, siempre teniendo cuidado para no dejarnos descubrir.
Una segunda ocasión, mientras su padre trabajaba, nos metimos en la habitación de Lian y cerramos la puerta con llave. Nos desnudamos rápidamente antes de tumbarla en la cama y follarme allí mismo sobre su ropa sucia y desorden de adolescente fue un sexo duro y apasionado, me dio nalgadas tuve un orgasmo tras otro pero lo más excitante era el morbo el riesgo que mi esposo llegara mientras su hijo me poseía. Mi esposo llegó a casa temprano, apenas llego tuve uno de los orgasmos mas fuertes de toda mi vida, pero no podíamos dejarnos ver, por lo que tuvimos que correr a esconderme en el armario mientras él se duchaba. Salí cuando ya estaba durmiendo, pero pude ver la mirada lujuriosa que me hizo antes de volver a sumirse en el sueño.
También nos amamos con frenesí una tercera vez, esa vez en su cuarto de baño mientras se duchaba. Me subí a la bañadera y comencé a masturbarme frente al espejo mientras él me observaba con deseo, su mano libre acariciando mi clítoris y haciendo que mi orgasmo fuera intenso y prolongado.
Pero ese último encuentro se convirtió en nuestro peor error. Cuando salimos del baño, escuchamos las llaves de su padre al volver a casa. No tuvimos tiempo de vestirnos, por lo que nos acomodamos detrás del armario mientras él subía las escaleras, preciso estaba llamando a su hijo diciéndole que le había conseguido un trabajo con una amiga de la familia llamada Chole por lo cual era probable que quisiera entrar al cuarto
Mi corazón latía desbocado pensaba en su padre y que nos encontraría y que todo acabaría pero Lian seguía excitado con su verga dura detrás mío fue cuando sentí sus manos agarrarme fuerte y penetrarme sin previo aviso. Él me folló con rudeza contra el costado del armario, alcanzando su clímax antes de que mi esposo entrara al cuarto. Por poco no nos atraparon en flagrante pero alcance a esconderme y el cerro la puerta del cuarto diciéndole al padre que se estaba cambiando.
Esa noche tuvimos una discusión violenta, ambos culpándonos mutuamente por la situación en la que nos encontrábamos. Mi esposo se fue a dormir enfadado y yo me quedé sola con mis pensamientos, preguntándome cómo podríamos seguir adelante después de ese momento tan peligroso.
Aún no sé qué será del futuro para nosotros, pero lo que sí es cierto es que mi relación con su hijo ha cambiado de manera irrevocable. Quizás sea hora de ser honesta y enfrentar los sentimientos reales que tengo hacia él y hacia nuestra vida en común como una familia extensa. Pero por ahora, la pasión prohibida sigue arde intensamente en mi interior, esperando su próximo encendido.
A
Escrito por Anónimo
Miembro de la comunidad.
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