La Noche deliciosa entre 4
Categoría orgias
Era una noche agradable, llena de energía y expectación. Mi amigo Alex y yo nos reunimos en mi habitación después de terminar el último par de clases del semestre. Habíamos decidido ir a nuestra discoteca favorita en el centro para disfrutar del ambiente vibrante y probablemente encontrar algunas chicas interesantes.
Después de unas cervezas y botellas de vino, nos encontramos con Olivia y Emily, dos hermosas muchachas Emily era rubia delgada, con pechos pequeños pero deliciosos y un trasero que llamaba la atención a cualquiera, Olivia era divina un poco mas rellenita sin ser gorda pero con unos pechos que hacían voltear a cualquiera en la calle, ellas parecían disfrutar de la música y la atmósfera de la noche.
Las saludamos y comenzamos a hablar mi amigo Alex es mas sociable de esos que hacen show en cualquier lado yo soy mas conversador y de establecer confianza esa combinación siempre nos había dado éxito, pero nada como esa noche, primero charlamos con ellas comenzamos a bailar, y de un momento a otro estábamos besándonos apasionadamente. Sin pensarlo demasiado, nos pusimos de acuerdo para salir fuera con ellas.
La temperatura subió significativamente mientras caminábamos por las calles del centro hasta llegar a un parque desierto. Yo iba con Olivia, Alex con Emily la excitación comenzó a palpitar en el aire cuando empezamos a besuquearnos y tocarnos sensualmente. Me sentí excitado al pensar que podría estar con dos hermosas mujeres bajo mis manos. Olivia tenía una cola deliciosa y firme, mientras que Emily poseía unos pechos perfectamente formados y era en lo que me enfocaba.
"¿Te gustaría hacerlo con ambas?", me preguntó Alex con un brillo lascivo en los ojos. No necesité pensarlo dos veces para aceptar. Los cuatro nos miramos y asintimos en silencio, entendiendo el juego que estábamos a punto de jugar.
Comencé con Olivia, sentándola en una bancada de madera mientras Alex se ocupaba de Emily sobre un abrevadero cercano. Me quité los pantalones y me arrodillé entre las piernas de Olivia. Sus ojos se clavaron en mí mientras deslizaba mi lengua por su monte de venus, pasando por su clítoris hinchado antes de meterla profundamente en su cuca caliente y apretada.
Olivia gemía de placer al sentirme penetrarla con mi dedo. Al mismo tiempo, Alex se puso sobre Emily, introduciendo su verga dura entre sus muslos mientras la besaba apasionadamente. Pude escuchar a Emily gritar de éxtasis cuando él la penetró por primera vez.
Después de un rato estimulando las dos muchachas con mis dedos y lengua, les dije a Alex que cambiáramos. Él se retiró de Emily, dejándola empapada en sus propios fluidos, mientras yo me acercaba para tomarla. La colocamos boca abajo sobre la banca, con su cuca expuesta.
Mientras Olivia seguía tocándose sola, Alex y yo nos turnamos penetrando a Emily, primero él y luego yo. Su vagina se estrechó alrededor de mi verga, haciendo que me corriera dentro de ella después de solo unos pocos golpes. Emily gritó de placer al sentir mi semen llenarla.
Al finalizar con Emily, volvimos nuestros ojos hacia Olivia, quien seguía masturbandose sola mientras nos observaba con lujuria en los ojos. Sin necesidad de palabras, Alex y yo nos acerc hacía lo mismo delante. Olivia gritó de placer al sentirnos ambos dentro de ella al mismo tiempo. Su cuerpo se movió frenéticamente bajo nosotros, ordeñándonos con cada empuje.
Después de varios orgasmos más, nos recostamos sobre la hierba, rodeados por las tres chicas desnudas y sudorosas. El clímax final se produjo cuando Olivia se colocó entre las piernas de Emily y comenzaron a besarse profundamente, intercambiando saliva y lascivamente frotándose sus cuerpos.
Alex y yo nos miramos, riendo y disfrutando del espectáculo. Luego nos unimos a ellas, formando un gran abrazo de cuatro cuerpos sudorosos y satisfechos mientras contemplábamos la mañana que amanecía sobre el parque.
Así terminó aquella noche inolvidable de sexo desenfrenado y libertino con dos chicas encantadoras. Recuerdos como ese se quedaban grabados para siempre en nuestra mente, un recordatorio del poder de la lujuria y el deseo cuando se juntan personas emocionadas y dispuestas a dejarse llevar por los placeres más intensos de la carne humana.
A
Escrito por Anónimo
Miembro de la comunidad.
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